En el Avesta aparece un dragón denominado Sruvara, el
cornudo, que tenía la piel rugosa y de color amarillo, y
que al igual que otros dragones de esta tradición,
despedía fuertes vapores venenosos.
Se dice de él que era tan grande su poder y ferocidad que si no hubiera sido derrotado por el guerrero Keressaspa, el mundo entero hubiera sido destruido consiguiendo así que Angra Mainyu venciese a Ahura Mazda en la lucha final.
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