Un
mito de la tribu Fulani en el Mali se habla sobre una princesa
caprichosa y muy bella llamada Annallya Tu Bari. Siempre estaba pidiendo cosas muy
difíciles o que nadie quería hacer.
Su
padre murió después de perder el mando sobre su villa y los
poblados que dominaba a su alrededor y la princesa quedó muy
triste. la princesa dijo que sólo se casaría con aquel hombre
que reconquistara la villa de su padre y 80 más y que, además,
la hiciera sonreír.
Pasaron
los años y, a pesar que cada vez era más bella, nadie acudía a
satisfacer sus peticiones. Su historia pasó a incorporarse a
canciones populares.
Un
joven denominado Samba Gana oyó una de estas canciones, interpretada por su amigo
Tarafa, y, interesado por el tema, acudió donde vivía la
princesa. Quedó prendado de su belleza y conquistó la villa de
su padre y todas los 80 poblados que le indicó. Pero la
princesa dijo que todavía no podía reir porque tenía hambre,
ya que la serpiente Issa Beer
había producido una fuerte sequía en la región y
escaseaban los alimentos.
Fue
Samba Gana en busca de la serpiente y, tras una descomunal
lucha, la mató. Le dio a Tarafa su espada ensangrentada para
que se la enseñara a la princesa. Así lo hizo pero la princesa
no se rió. Además exigió que le trajeran el cuerpo de la
serpiente y que desviara el rio donde estaba para traer agua
al poblado.
Cuando
Tarafa dió el mensaje a Samba Gana, éste comprendió que se le
pedían imposibles y se mató con su propia espada tras proferir
una carcajada.
Annalliyja Tu Bari mandó construir para él una grandiosa tumba para que fuera la envidia de todos los príncipes y guerreros de la región. Cuando se terminó fue enterrado en ella. La princesa rió por primera vez y, a continuación, se mató para ser enterrada junto a él.