El más temible de los monstruos acuáticos, en la mitología vietnamita, era Thuong Long al que se le representaba como una gigantesca serpiente de más de treinta metros de largo y con una cresta roja en su espalda.
A diferencia del Kiao chino, éste tiene siempre connotaciones masculinas pero su ferocidad es semejante. Produce olas gigantescas que echan a pique los juncos, devorando a sus tripulantes, y arrasan las aldeas, arrastrando a las mujeres hasta la profundidad del mar donde son violadas por él.
Exigía sacrificios humanos para sosegar su ferocidad y se dice que, en una ocasión, un hombre muy valiente se ofreció voluntario como ofrenda y que, una vez tragado por el monstruo, lo despedazó desde dentro con su puñal.
En otros relatos se confunde con el monstruo del mar oriental y
que fue el propio Rey Dragón
quién lo derrotó.
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