Maui es un héroe que aparece en muchas leyendas y relatos de la Polinesia. Al parecer nació de Turanga, amante secreta del dios del inframundo Makeatutara. Pronto mostró su poder pues en aquel tiempo el día tenía una duración muy corta y casi siempre su madre tenía que preparar la comida a oscuras. Entonces con una maza hecha con una mandíbula de un gran pez, en otros relatos con su pene, empujó el cielo para que se elevara más de forma que el sol pudiera estar más rato recorriéndolo.
En una ocasión, transformado en pájaro, siguió a su madre hasta el inframundo en una de las visitas secretas que hacía a su amante. Se presentó ante él y consiguió que lo iniciara en los ritos del inframundo pero cometió un error en el procedimiento lo que llevó a que su padre le previniera de su inminente muerte.
Pidió entonces a su padre, Makeatutara, que le dijera como
conseguir el don de la inmortalidad.
Le dijo que si pasaba por el interior del cuerpo de la diosa
de la noche, Hine
Hui Te Po, lo conseguiría pero le previno de la
dificultat de hacerlo.
Maui dijo que ya había derrotado al sol, que era más fuerte
que la noche, haciendo que éste se moviera siguiendo otra
trayectoria. Su padre la explicó, entonces, que podría
encontrar la diosa en el otro extremo del cielo, en el lado
opuesto al del sol. Maui murió en el intento de traspasar el
cuerpo de la diosa.
Maui fue quien trajo el fuego a los humanos robandolo con sus trucos a la diosa Mahuika. También fue el inventor de las velas, cestas y anzuelos y el que enseñó el arte de navegar lejos de las costas donde los peces eran más grandes.
Se dice también que, en una ocasión, pescó un gigantesco pez
y que lo ancló como una isla. Se llamó, en su honor, Ikea a
Maui y actualmente es conocida como Nueva Zelanda.
En otra ocasión se enfrentó y mató una serpiente marina y se acostó con su esposa Hine.