En las leyendas de
Madagascar se dice que cuando moría un noble, su cadáver, era
exprimido hasta que surgía un líquido hediondo por los pies.
Entonces este líquido se recogía y guardaba hasta que se
convertía en un gusano.
Entonces se enterraba el cadaver junto con el gusano, pero se dejaba un agujero en la tumba mediante la inserción e una caña. Pasados varios meses salía, por dicho agujero, un faninim que es un espíritu tutelar del poblado. Tiene forma de serpiente multicolor con siete cabezas y con un cuerno en cada una de ellas.
Según algunas leyendas asciende a los cielos, mientras que en otras se va al mar, donde se convierte en Tompodrano.
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