
Agathos Daimon era, en la mitología greco-romana, un genio protector que se representaban forma de serpiente. Asexuada y alada porque volaba por encima de las personas y hogares que protegía.
Su culto se circunscribía a la región en torno a Alejandría
donde una antigua leyenda dice que vivía en
compañía de su esposa Agathos Tyque. Al parecer
existía en dicha región una enorme serpiente que
fue muerta por Alejandro el Magno y que precisamente
fundó Alejandría en el lugar donde la mató.
En su honor erigió también un altar para venerarla y solicitar su protección. De aquí fue convirtiéndose en un genio protector.
Se le dedicaba el segundo día del mes lunar, seguramente porque la forma de la luna es la de una fina línea blanca como una serpiente delgada.
Con el cristianismo se asimiló a los ángeles guardianes de las almas de las personas o de los lugares.
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