Según narra Nennius en su
"Historia Brittonum", en una ocasión el rey Vortigern decidió
construir una fortaleza en Dynas Emrys en la región de
Snowdonia. Pero todo el material que sus hombres preparaban
durante el día, para realizar la construcción, desaparecía
misteriosamente durante la noche. El rey convocó a sus
druidas para que le explicaran la causa de aquellos hechos
y, los magos, le indicaron que, para acabar con el
maleficio, debía sacrificar a un muchacho que no tuviera
padre y dispersar su sangre por el lugar.
Localizaron a
un joven de estas características y lo trajeron a la
presencia del rey, el cual le explico el motivo de su
elección. Entonces el muchacho le dijo que la causa de los
robos era otra relacionada con un estanque que se encontraba
justo debajo del lugar donde se quería construir la
fortaleza. El rey ordenó cavar allí y efectivamente se
encontró un estanque y, dentro de él, dos dragones que se
peleaban por un tejido que se encontraba en medio.
El joven explicó que se trataba de la representación de la próxima guerra entre los britones y los sajones en la que el reino de Britania sería destruido por los sajones.
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