Cerca del monte Pilatus, en la población de Wilser, vivía un hombre, llamado Winckelriedt, muy hábil con las armas pero cuyo carácter pendenciero le había llevado a matar a uno de sus vecinos en una reyerta. Las autoridades del pueblo decretaron su expulsión y la confiscación de todos sus bienes y posesiones.
La población, por otra parte estaba asediada
por un dragón terrible al que llamaban, por sus reducidas
dimensiones, Dragonet.
Nadie era capaz de enfrentársele pero, en una reunión del
consejo de la ciudad, alguien sugirió que el único hombre
capaz de hacerlo era precisamente Winckelriedt. Decidieron ir
a buscarlo y, a cambio del perdón y de restituirle su
patrimonio, le pidieron que fuera a matar al Dragonet.
El aceptó gustoso, subió al monte Pilatus, se enfrentó con el dragonet y lo mató pero finalmente murió envenenado por la sangre del dragón.