En una leyenda suiza se dice que cerca
del lago Wendel, ahora conocido como lago Thun, vivía un terrible
dragón que devoraba el ganado de los lugareños y a éstos también,
si se atrevían a acercarse.
En una ocasión pasó por allí San Beato acompañado de otro monje llamado Justus que se dedicaban a la predicación. Enterados de las dificultades ocasionadas por el dragón en la zona decidieron acabar con él.
Fueron a buscarlo en la parte más abrupta del lago, donde el dragón tenía su cueva y, al llegar a la entrada le llamaron. Salió enfurecido el dragón echando fuego por la boca pero, San Beatus, le alzó el signo de la cruz e invocó a la Santísima Trinidad. El dragón no pudo soportarlo y se lanzó al lago donde murió por la caída, haciendo hervir el agua del lugar donde cayó debido al fuego que almacenaba.
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