Se cuenta
en una narración del Libro de los Reyes que existía
un dragón que tenía el cuerpo de león,
lucía una espectacular crin en su cuello y presentaba unos
hermosos pechos de mujer.
Se narra también que el rey sasánida Bahram Gor lo
persiguió por el bosque durante varios días y que, al
final, consiguió darle muerte con una flecha lanzada con su
poderoso arco.
A continuación abrió su vientre con su daga y descubrió en su interior un joven muchacho muerto y petrificado, envuelto en veneno y sangre del dragón.
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