
En uno de los relatos de la mitología hindú se narra la existencia de una serpiente denominada Kaliya que vivía en un gran lago formado por el río Yamuna. La serpiente era tan venenosa que había infestado las aguas del río de forma que la vegetación no podía ya crecer en sus bordes y los pájaros que lo sobrevolaban caían muertos de inmediato.
Kaliya tenía más de cien cabezas, aunque en algunas narraciones sólo aparecen cinco.
Krishna
se apiadó de los lamentos de los campesinos y vaqueros
de las orillas del río y se enfrentó con la pestilente
serpiente. Lo hizo bailando sobre sus cabezas y de esta forma la
amansó y consiguió que abandonase el río migrando hacia el
océano con toda su progenie de serpientes venenosas.
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