Según una antigua leyenda, en Euzkadi, existía desde tiempos inmemoriales un dragón, Herensugue, que habitaba en las cumbres del Altzuruku en la región de Zuberoa. De gran tamaño y fiereza que utilizaba para devorar el ganado y los pastores que por allí pasaban imprudentemente.
Un caballero llamado Gastón
de Belzunce se le enfrentó con el fin de acabar con la
devastación que ocasionaba en la región. El combate duró,
según la leyenda, varias semanas, y algunos dicen que
incluso meses, sin llegar a ningún desenlace.
Finalmente el caballero urdió una treta: llenó con pólvora
la piel de un buey y la dejó por donde solía andar el
dragón. Este, atraído por el olor de la piel, se
acercó y la dio un bocado, momento que aprovechó el
caballero para encender la pólvora que estalló dentro de su
cabeza causándole la muerte inmediatamente.
La presencia de la pólvora indica la adaptación de esta leyenda en tiempos más modernos.
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