
En un mito de los aborígenes australianos se habla de una serpiente de cobre llamada Yulungur.
Esta serpiente se despierta cuando huele el olor de
la sangre menstrual de las mujeres jóvenes. Como se
cuenta les sucedió a las hermanas Wawilak.
Y las persigue hasta comérselas. Aunque luego las regurjita transformándolas en mujeres adultas.
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