Se narra en una leyenda de la Australia central que los los hombres serpiente llamados Kunija tenían la forma de una pitón de piedra de un tamaño descomunal.
En su migración
llegaron a las desérticas tierras centrales
donde decidieron asentarse. Allí, para celebrar
su llegada, organizaron un banquete al que
invitaron a sus vecinos los Woma, también
hombres serpiente y desde entonces vivieron en
armonía con ellos.
Pero entonces llegaron los Liru, hombres serpiente venenosa, que quisieron desalojarlos de estos territorios. Se entabló una feroz batalla en la que se entrelazaron todas las serpientes y con su fuerza levantaron un monte de piedra en medio del desierto. Este monte pasó a llamarse Uluru y hoy en día se conoce como Akers Rock.
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