Existía en la
China mítica, un dios llamado Gu Shan (Monte Tambor) que se decía
tenía el cuerpo de dragón y la cabeza humana.
En una ocasión se juntó con otro dios llamado Qin Pei (Águila Aterradora) para atacar y matar a Bao Jiang que era el dios de un río, y su oponente en el poder.
Una vez acabada su acción, se enteró
uno de los grandes dioses y decidió castigarlos de forma ejemplar.
A ambos los transformó en aves de presa. A Qin Pei lo convirtió en
una gigantesca águila con las plumas negras y el pico rojo, y lo
dotó de garras de tigre, convirtiéndose así en un símbolo de la
guerra.
Por su parte convirtió a Gu Shan en un
halcón con las patas rojas con marcas amarillas, para simbolizar
la sequía.
Su aparición era siempre considerada como un mal presagio.
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