
En los mitos más antiguos del Japón se habla de un culto dedicado a la fertilidad que se personalizaba en el dios serpiente Uga-Jin. Tenía dos formas una masculina y otra femenina.
Este dios-serpiente, relacionado
con la tierra y el agua, se fusionó con Benzaiten, la diosa
del amor, por lo que se encontraba en la decoración de
todos sus templos hasta que fue desterrado de ellos con la introducción del budismo.
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